Criar desde las heridas

Cuando supe que estaba embarazada comencé a imaginar mi vida como mamá, desde como  quería vestirla hasta como la iba educar, esto sin duda me llevó a recordar mi propia infancia y así como recordé momentos increíbles, también llegaron  recuerdos de situaciones dolorosas.

Yo siempre fui muy tímida y eso me trajo muchos problemas de pequeña, así que cuando mi hija llegaba diciéndome que no había hecho amigos, me angustiaba de sobre manera y comenzaba a decirle cosas como que no hiciera caso, yo era su amiga y eso era suficiente, la llenaba de dulces y regalos. Mi hija feliz sin embargo no entendía que estaba pasando.

Hace unos día  le estaba  contando a mi esposo como fue crecer con un papá distante emocionalmente y comencé a repetirle (casi a gritos) el por qué era tan importante que pasara mas tiempo con las niñas y fue en ese momento que me di cuenta que hablaba a través de mi dolor, que buscaba en mis hijas sanar mis heridas.

La verdad no fue nada fácil entenderlo, pero cuántas veces no hemos dicho, “a mi hij@ no  le va a faltar lo que a mi” y tratamos de llenar algo que en realidad no esta vacío en ellos, es en nosotros que necesita ser sanado. La infancia suele tener sus momentos difíciles sin embargo es importe diferenciar y permitir que nuestro hijos vivan su propia historia, no llenarlos de nuestros miedos o tristezas por que lo único que hacemos es criar niños que creen merecer todo  y que se convierten en jóvenes que se cuelgan de nuestras heridas para chantajearnos y no crecer.

Nuestros hijos no son nuestra segunda oportunidad de vivir y si bien es cierto que debemos buscar ser mejores padres, también debemos entender que sobre proteger por nuestros miedos no es ser un bien guía.

“Para eso trabajo, para que no le falte nada.”

  “A mi hijo no le va a faltar nada.”

Si usas este tipo de frases, pregúntate ¿Cuál es el temor que hay detrás?

Si algo me queda claro es que mientras mas tiempo paso en esto de ser madre, más descubro de mi. No es fácil dividir nuestro miedos, yo te puedo decir que quisiera  ver a mis hijas convertirse en mujeres  felices pero a veces me pregunto ¡¡¡¿CÓMO?!!! .

Creo que es normal hacerse esas preguntas, querer caminar por ellos, tenerlos en una burbuja de felicidad pero al final nosotros, los padres, somos guías y nos corresponde darles las herramientas que van a necesitar. El mundo a veces no es el lugar más amable pero con la dirección correcta estoy segura que nuestros hijos serán capaces de mirar mas allá del dolor y sacar lo mejor de cada momento y cada persona.

¿Tú que opinas?

Gracias por leerme, espero leerte pronto

 

 

 

 

 

 

 

 

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