Los límites entre madres e hijos

Las madres y los hijos no debemos ser todo.

Cuando era pequeña, yo era la mejor amiga de mamá, de verdad, no había límites en nuestra amistad, disfrutábamos de pasar horas platicando, salíamos de compras juntas, nos gustaba ver series de televisión por las tardes y comer en la cama. Cuando algo no andaba bien con mi papá ella me lo compartía, yo la abrazaba y le trataba de dar algun consejo y si las cosas empeoraban se quedaba en mi recamara, a mi me encantaba por que era mas tiempo de risas y platicas

El problema era que yo solo tenia 8 o 9 años y aunque me encantaba ese tiempo a su lado también me lastimaba mucho pues ella se refugiaban en mi, me contaba cosas que para unas niña de 8 años son difíciles de digerir y mas cuando vienen de tu madre,  yo me sentía muy inútil pues no sabía que aconsejarle para que dejara de estar triste. Cuando por fin se arreglaban las cosas con mi papá yo no podía creer que después de días de verla triste y  escucharla haciendo mil planes con su nueva vida de mujer separada, pudiera sin mas perdonarlo. Yo estallaba en enojo y comencé a dejar de ver a mi papá para empezarlo a ver como el esposo de mamá que la hacia llorar.

Durante mucho tiempo me sentí responsable de mi  mamá, sentía que siempre debía darle algún consejo maduro y hacer que se sintiera protegida pues yo era su amiga, esa era mi labor y no quería que por nada del mundo pensara que no podía confiar en mi, yo estaba dispuesta a crecer rápido con tal de ser siempre su “mejor amiga grande”.

Mas tarde comencé a tener muchos problemas debido a esto, sentía una especie de enojo muy reprimido por ella, me sentía muy agobiada y a veces deseaba no haber sido la amiga   de mamá. Obviamente también me trajo muchos problemas en mis relaciones pues yo sentía que ya sabía mucho del tema y que no quería vivir lo mismo que mis padres y sin darme cuenta  me envolví en  relaciones  y situaciones por demás dolorosas.

Cuando me convertí en mi madre, estando lejos de casa y de mis amistades me di cuenta que es muy duro no tener a quien contarle lo que sientes o lo que vives sin sentirte juzgada, comprendí perfecto por que mamá me convirtió en su “amiga grande”, sin embargo también supe que no me hizo nada bien.

Hace poco comencé a trabajar esta parte en mi pues temo mucho hacer lo mismo con mis hijas, mi esposo y yo hemos tenido muy malas rachas, incluso nos hemos separado y no quiero que ellas vivan mi matrimonio ni mis decisiones como yo las viví con mi mamá. Por eso  para mi ha sido muy  importante entender  que los hijos no pueden ser nuestro “amigos grandes”  pues les haces vivir un papel que no les corresponde.

Sin embargo tampoco es bueno mentirles del todo, debemos  encontrar el equilibrio entre la verdad y su edad, aunque no suele ser fácil.  Cuando mi hija mayor comenzaba a entender que estaba triste o me veía llorando le decía que no tenía nada que me dolía la pancita, pero esta respuesta la solía dejar angustiada y  cuando a atravesamos por la separación mi psicóloga me recomendó ser sincera con ella sin llegar a detalles incensarios, así que comencé a decirle que estaba triste  y que era normal a veces sentirse así, que los adultos a veces nos equivocábamos pero que nada de eso cambiaba mi amor por ella, que pasara lo que pasara su papá y yo  la íbamos a amar y que  eso era lo mas importante.

Este tipo de respuestas la clamaban aunque obviamente hacia que tuviera mas dudas, es importante saber que debes tener paciencia y calma para responderlas todas ya que para los pequeños descubrir los grises de las emociones no es tarea fácil.

Los caminos de ser madre y ser mujer suelen separarse de forma muy fácil dejando  grandes vicios emocionales y la reconciliación de estos dos caminos depende solo de nosotras. No debemos involucrar a nuestros hijos por muy “maduros” que nos puedan parecer pues es la oportunidad de ellos para vivir su propia historia , no comencemos a hacer que lo miren a través de nuestras vivencias o dolores.

Yo quiero ser amiga de mis hijas mas no quiero que mis hijas sean mis amigas, espero que siempre sientan que pueden confiar en mi, que recuerden que siempre tendrán un buen consejo de mi parte y que pase lo que pase  sepan que siempre las amaré.

Si te has sentido así, lo mejor es que lo platiques con alguien mas, busca alguien psicólogo o grupo de ayuda,  no uses a tus hijos de paño de lagrimas y mucho menos les cuentes aquellos dolores que te ha provocado tu pareja, ellos no tienen la responsabilidad de tus decisiones, eres tu quien debe protegerlos a ellos y aún estas a tiempo de cambiar esto, de igual forma no debes cargar con la relación de tus padres o de alguien mas, vive tu propia historia.

Gracias por leerme, espero leerte pronto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s