Dejarlos librar sus propias batallas

Cuando supe que estaba embarazada comencé a recordar mi infancia, poniendo atención en esas cosas que quería que mi hija también viviera pero sin duda poniendo  mas atención a esos recuerdos que me marcaron de forma negativa cuando fui niña. Uno de los momentos mas complicados para mi fue la primaria, yo era una niña muy tímida con muchas dificultades para expresar lo que sentía.  Por eso  comencé a leer y a escribir era mi forma de expresar lo que sentía,a demás siempre me gustaron los cuentos de  mundos fantásticos y  magia.

Ser callada y disfrutar de los libros a los 7 años te hace ser un blanco fácil de las burlas  de los niños. Yo supe lo que era ser “buleada” desde el inicio de mi primaria, desde apodos, bromas pesadas, hasta la ley del hielo, no la pasé nada bien. Antes no se tenía tanto cuidado  respecto al tema  del  bullying, así que a las maestras les parecía “normal” o quizás me tocó estar con educadoras mas preocupadas por la hora del café que por realmente hacer su labor de educar y cuidar. En fin, llegó la pubertad y ese fue mi pase de salida de los “buleados”, me convertí en un joven linda y eso cambió todo, me dio seguridad y encontré buenos amigos que hicieron de mi adolescencia, la mejor. Sin embargo si algo aprendí en esos 6 años de terror, fue que los niños suelen ser muy crueles y que lo hacen de forma muy consciente,  es una válvula de escape en sus vidas.

Han pasado mas de 10 años de todo lo sucedido pero sin duda cambió mi forma de ver las burlas y los apodos, me dejó en claro que  las bromas y burlas siempre deben tener un limite y que descalificar a alguien por no estar en la misma situación que la tuya, puede hacer en la persona heridas muy grandes. Alguna vez en una clase de la universidad discutíamos este tema, el profesor nos decía que los niños que molestan  suelen vivir situaciones de violencia o mucho estrés en casa y buscan sacarlo,  decía que la forma de hacer que los niños dejaran de molestar al otro, cuando ya se había acudido  a los padres y profesores,  era decirle a tu hijo que le dijera a su bully  algo como ” déjame en paz, no por que en tu casa tengas problemas  o por que tus papás no te pongan atención me debes molestar” ( no lo dijo tal cual pero esa era la idea), a lo que yo respondí que no me parecía  enseñarle a mi hijo a herir , no creía que esa fuera la solución, sonrío y me dijo, eso lo sabrás cuando tengas hijos.

Ahora  soy mamá, y mi hija mayor, Milú, es tímida, muy tímida y aunque hemos tratado de ayudarle, nos queda claro que es parte de su personalidad y eso lo debemos respetar, sin embargo esto le ha traído problemas para relacionarse rápido  con los niños, en el colegio tardó mucho en hacer amigos y hace unos días  llegó triste, diciendo que sus amigos la molestaban que eran groseros  y no querían jugar con ella, lo que le dije fue que no todos los días los niños despiertan felices y que quizás no era un buen día para ellos que buscara otros niños para jugar. Ella lo entendió muy bien y pese a que llegó varios diciendo que había jugado sola no llegaba triste. Pero antier salió llorando diciendo que sus amigos le habían dicho que dibujaba muy feo (ella ama colorear ) y que no tenía mamá, eran los mismos niños que hacia días la molestaban. La abracé y le dije que yo iba a jugar con ella, no sabía  que mas decirle. Yo estaba entre enojada y asustada, no sabía  que hacer, tenía temor de que ese fuera el inicio de una situación como la que yo había vivido. Pasó toda la tarde triste y al llegar mi esposo le conté, él tampoco supo cómo reaccionar y le aconsejó responderles igual, lo que no me pareció, pese a que estaba enojada seguía en la idea no darle como opción los insultos.

Después de pensarlo mucho decidí que debía permitirle vivir su propia historia desde las cosas buenas hasta las malas, tenía dejar de recordar lo que me había pasado y pensar que esta era su vida y sus batallas, que si bien había llegado triste tampoco había pasado a mayores. Así que hablé con ella, le dije que había días buenos y días malos que  a veces las personas no eran amables pero no debía tomarlo tan en serio,  ella sabía que sus dibujos eran los mejores y que yo era su mami, que mañana sería un día nuevo y que debía buscar nuevos amigos si los que tenía seguían con la misma actitud, que no estuviera triste que a todos nos pasaba y que le dijera a su maestra lo que estaba pasando, que por nada del mundo se quedara callada que aquí estaba yo y en el colegio las maestras la iban a ayudar. Creo que esa respuesta la reconfortó a ella y a mi también. Al día siguiente se fue feliz y hoy llegó contando de un nuevo amigo.

Se que como madres quisiéramos hacer todo para que nuestros hijos no sufrieran, sin embargo es su turno de vivir y debemos enseñarles a sacar lo mejor de cada experiencia, sin forzarlos a ser algo que no son, y  sin intervenir mas de la cuenta.

No soy psicóloga y tampoco una madre experta pero esta nueva postura me tiene mas tranquila a demás,  si las cosas se comienzan a poner complicadas sin duda acudiré con sus maestras, es mi deber tener comunicación con ellas para ayudar a resolver el problema de la mejor forma.

¿Has pasado por algo similar con tu peque?

Gracias por leerme espero leerte pronto.

 

 

19782018

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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