A mi madre, quien perdió la batalla

Octubre es el mes contra la lucha del cáncer de mama y me da mucho gusto compartir esta hermosa carta de una mujer que quiero mucho.

Esta carta, la escribió con mucho valor para compartirnos el otro lado del que a veces no se cuenta, los hijos que se quedan cuando el cáncer gana la batalla.

MAMÁ:

Es tan raro para mí decir mamá, hace ya casi 11 años que no lo digo para dirigirme a ti. Recuerdo tan bien ese momento en el que hablabas con tus hermanas sobre esas bolitas que tenías en el seno izquierdo, quien diría que tus temores y la falta de información de ese entonces, cambiaría nuestras vidas tan radicalmente, que lástima que yo tampoco sabía de lo que hablabas, en ese entonces tenía solo 13 años, recuerdas cuando  me preguntabas si yo recordaba, si te habías golpeado en esa zona con algo, pues  sentías dolor como si te hubieras golpeado,  con miedo y  sin saber que responder  aferrándome a la idea  de que todo estaba bien,  quería creer que como luego eras tan bromista con mi hermano y conmigo esta era una mas de tus bromas, aunque de mal gusto verdad.

Antes de que tus hermanos y padres supieran, yo lo vivi junto a ti, ese día, cuando decidiste ir al ginecólogo, supuestamente muy bueno, y resulto que te quería extirpar esas bolitas sin haber hecho una biopsia previa, yo me quedé a fuera bajando a toda la corte celestial para que tu cara de tristeza, saliera de esa puerta, con una gran sonrisa, como la que siempre tenías, pero resultó que no, que de nada había servido mi fe, mis largos rezos,  saliste con una gran cara de decepción; si hay algo que te agradezco fue que nunca me ocultaste nada,  hasta hoy me sorprende tu fortaleza y que jamás  te auto compadeciste, como tú decías, “al toro por los cuernos” y así fue, decidiste que esa no era la única opinión medica que tomarías,  fue por tu sexto sentido  y por la información que gracias a internet habías obtenido, que decidiste ir a un oncólogo.

Te mandó a hacer algunos análisis y decidió que te operarían; cuando supimos eso ¡que miedo nos dio!,  decidí ponerme en modo automático tratándome de aislar de ti y de todo lo negativo que ocurría con la familia, todo se volvía obscuro para  mi. El día que te operaron fuimos a verte,  mi papá con cara de pavor, mis abuelos llorando, tus hermanos fumando sin parar y hablando lejos de nosotros mi hermano y de mi, viéndonos con una mirada como de compasión, que hasta hoy recuerdo.

Entre a verte y tu mirada era otra, una que no conocía, una que me duele hasta los huesos, tomaste valor y me dijiste “hijta, mi Caro, me siento devastada, hija de todos modos te vas a enterar y quiero ser yo la que te de la noticia, esas bolitas que tenía son cáncer, tengo cáncer,  y para luchar tuvieron que extirparme el seno”. ¿Extirpar? ¿Qué es eso? ¿Qué te paso? ¿Vivirás? ¿Cómo va a cambiar esto mi vida? Por eso lloraban todos…Creo viste mi reacción y me aclaraste todo, que ya no tenías un seno, y que te sentías tan mal, que incluso llegaste a comentar que te sentías mujer a medias. Gracias a Dios saliste de ese lugar tan deprimente.

Comenzaste tus quimioterápias, decidí no saber cuantas quimios,  eran  cada 15 días  a las 4:30 de la tarde, tu siempre tan optimista y yo siendo hipócrita ,por que yo me sentía morir,  te arreglabas el cabello, aunque veías como poco a poco se te caía, te maquillabas, quizás creyendo  que así nos disfrazabas un poco las cosas, lo que  no sabías es que yo sufrí tanto por verte así.Refugiándome en mis libros trataba de ayudarme, no podía pedirte a ti consuelo, si era obvio que  sufrías mas que yo.

Vomitabas casi diario, en todos lados había cabello tuyo,  me da tristeza recordar  que fingimos tanto, una tratado de hacer sentir mejor a la otra,  aunque sabíamos lo que estábamos viviendo.  Recuerdo que  decías que el  color de la sandia te recordaba tanto a las quimios, que terminaste odiando las fresas, la sandia y el agua de Jamaica, y ¿qué crees? Ahora esas son las frutas que menos se me antojan, el agua que menos disfruto.

Esa fue la primera batalla y ¡la venciste mami!

Dos años después la enfermedad  regresó,   fuiste a hacerte tu chequeo de rutina, te acompañé por tus resultados, te metiste a internet y buscaste todas las palabras raras que venían en esos resultados,  solo recuerdo una, metástasis pulmonar,  corriste al teléfono y yo al otro para escuchar a escondidas. Recuerdo que me temblaba todo el cuerpo, no sabía si llorar o gritar, si abrazarte o fingir que nada pasaba, te escuché decirle al doctor lo que ninguna hija quiere escuchar, “ doctor me estoy muriendo,  mis hijos doctor, ¿Qué voy a hacer? “. Te diste cuenta que te escuchaba, me encerré en mi cuarto, descolgué la virgen de Guadalupe que tenía y renegué de ella, renegué de esa religión absurda que se basa en el sufrimiento para llegar a Dios, odie mi vida, te odie a ti por tener esa enfermedad y por hacerme tan infeliz, te pido disculpas,  pero yo no sabía como reaccionar, mi tristeza me llevó a la rebeldía, tenía  14 años.

Te mudaste para estas mas cerca del DF pues conseguiste que te atendieran en Oncología, ese día mamá, fue doloroso, fue aceptar que todo iba mal, ya no vivirías  con mi papá, mi hermano y yo, ahora estábamos semi mutilados.

No  recuerdo cuando comenzaste a perder autoridad conmigo, mi coraje y  rebeldía te querían lejos de mi, sentía que  tu me hacías daño, tu que tanto decías amarme, me hiciste conocer la crueldad, la desesperanza, la impotencia, la frustración. Me hice chantajista, mentirosa, hiriente, en pocas palabras, ya nada me importaba,  para que esforzarme si sabía que  morirías, tu mi razón de ser.

6 de Diciembre del 2004, un día antes de  morir, anhelaba tanto tus brazos, tus caricias tus besos. Por fin llegó alguien que  me habló con la verdad, alguien que no me mostró lástima, ni compasión, si no solidaridad, alguien que no juzgó mi dolor, la tía Carmela me dijo “hija tu mamá esta muy grave sus posibilidades de morir son de 90%.” En ese momento no sabía si darle las gracias por ser la única sincera conmigo o gritar y correr a abrazarte.

Nuestra casa invadida desde entonces, gente entraba y salía, todos decidían.

¿ Recuerdas que me pediste poner el arbolito de navidad para que mi hermano menor,  siguiera teniendo su árbol ? Lo puse, pero cuando  llegó, me dijo que  para qué ponía el árbol, no había nada que celebrar,  tenia razón,  pero decidí hacer como si no hubiera dicho eso.

7 de diciembre de 2004, por la mañana me pediste que fuera a tu lado, que triste te sentí , tuve que esperar a que terminaran de bañarte, ponerte pañal, ya no te valías por ti misma, tú, la mujer que me enseñó a ser fuerte en todo, estabas débil, necesitando de alguien mas, un golpe duro a nuestro orgullo, sin embargo siempre te vi hasta el final no auto compadeciéndote, jamas olvidaré eso.

Ustedes Caro, tú, tu hermano y tu papá me hicieron la mujer mas feliz del mundo, por ustedes conocí la felicidad, nunca olviden que los amo y amaré siempre” .En ese momento no pude llorar,  pero ahora cada que repito esas palabras me hacen volcarme en un mar de lagrimas.

El reloj marcó las  11:20 hora en la que te me fuiste, mi Lupita, mi razón de ser, aun recuerdo cuando entré y solo vi tus ojos cerrados, escuchando  cómo salía  el oxigeno del respirador,   ya no te movías,  tenía ganas de correr y alcanzarte,  me dejaste sola, con un sinfín de emociones, qué iba a hacer, me daba mucho  miedo,  mi papá no tenía la misma capacidad de protegernos que  tu, a demás que el también había caído en las redes del cáncer.

Todo cambió mamá, te extraño tanto, perdóname por no haber podido reaccionar como debía,   no hay día que no piense en ti, ahora ya tengo 26 años tengo 3 hijos, mi hermano 2 niñas, los 5 niños son maravillosos, ya eres abuela de 5 nietos, lamento tanto que no estés aquí para verlos crecer, siempre estará ese hueco con ellos que nadie llenará, el hueco de no saber como es la relación con su abuelita.

Si tan solo ese día que descubriste las bolitas hubieras ido al medico, y te hubieras informado a tiempo esta carta tal vez nunca hubiera existido, estas emociones negativas nunca las hubiera sentido.

La vida  nos puso esta difícil batalla que lamentablemente no logramos vencer, te recuerdo con amor todos los días, esperando con ansias encontrarte y poder recibir ese abrazo que tanto necesito de ti.

Gracias  a tu experiencia, estoy informada, me actualizo, y también  checo mes con mes que esas bolitas asesinas no  aparezcan, y si un día la vida decide ponerme la misma prueba, la enfrentaré con la misma entereza que tu, solo que yo a diferencia de ti, no tendré  miedo de preguntarle al doctor a tiempo.

Siempre te llevo en mi corazón.

Carolina de la Vega

Por que el amor comienza con el cuidado, auto explorate mes con mes, asiste  a tus revisiones e infórmate

Te dejo algunas fundaciones en donde puedes recibir mas orientación del tema.

FUCAM

Asociaciones Cancer de Mama

 

 

 

 

 

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