Espejito, espejito….

Jamás me  gustó hacer ejercicio, uno por que odiaba sudar y dos por que cuando hacía ejercicio siempre comenzaba a exigirme demasiado, empezaba a  compararme, así era hasta que descubrí el box o quizás el box me descubrió a mi, estaba en una etapa muy difícil de mi vida en medio de una separación, un día fui a los viveros de Coyoacán y decidí tomar una clase sólo costaba 30 pesos, desde el primer día me encantó, comencé a ir sin la idea de hacerlo para adelgazar simplemente por el gusto de golpear unos costales, aprendí a hacer ejercicio por gusto y no por obligación,  lo disfruto muchísimo, es el lugar en donde  descargo todo lo que traigo.  Eso es lo que me gusta del box que no lo veo como un medio para llegar a un peso, el box es el fin, sabes como mujeres nos es muy natural criticar nuestro cuerpo, hacer dietas y ejercicios por esa necesidad terrible que sentimos de entrar en cierta talla, el pánico que nos provoca sentirnos criticadas por nuestra apariencia  y el placer que nos da criticar a las demás.

Muchas veces olvidamos que somos espejo de nuestros hijos, ¿cuántas veces no te has mirado  en el espejo y te has dicho, “que gorda, que feas  piernas, mira esta panza” y tu pequeña a un lado, callada,  mirándote?. Yo lo hice muchas veces y no es que lo hiciera a propósito es la terrible costumbre de criticarnos lo que nos lleva a hacerlo sin siquiera pensarlo, un día mi hija más grande, Milú, me dijo:

“Mira mamá ya viste cuanto me esta creciendo la panza “

Me quedé atónita, estaba escuchándome, no podía creer que a sus tres años tuviera esa idea, me sentí terrible, le dije que era hermosa sin importar cómo, se rió y me abrazó.

Sin duda, no podemos esperar que nuestras hijas e hijos se sientan cómodos con sus cuerpos sí nosotras nos nos sentimos cómodas con el nuestro, cómo pretender que ellos sean felices si nos ven tristes, insatisfechas, es irreal pedirles que cumplan sus sueños cuando nosotras no nos atrevemos a cumplir los nuestros, no olvides que somos su espejo, no importa que les digamos importa lo que hacemos, es buen momento para dejar de criticarnos a nosotras y a las demás, comenzar a aceptar y amar  aquello que no se puede cambiar.

Actualmente hay muchísimas opciones para ejercitarnos  a muy bajo costo, si no puedes salir busca hacer una rutina en casa pero sobre todo busca que la razón seas tú, eres con quien más compartes tiempo, siéntete  feliz con lo que tienes y con lo que no tienes, busca mirarte al espejo y sentirte la más guapa, por que lo eres, yo trato todos los días de mirarme hermosa, no siempre es fácil lucho mucho con ideas que incubé durante años, pero el amor es un trabajo diario y diario trato de decirme lo mucho que me gusto y cuando creo que voy a perder la batalla mi labial rojo siempre saca lo mejor de mi, me recuerda que sólo se necesita un poco de color para alegrar mi vida.

Te dejo esta video, es una campaña de Dove, a mi me agarró el corazón, sin duda nosotras somos nuestros jueces más crueles.

Gracias  por leerme, espero leerte pronto

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